Con una visión machista de la identidad femenina -estamos a mediados del siglo XX- Debry puebla sus páginas de mujeres de carácter que, en ocasiones pueden ser peligrosas y vengativas asesinas pero también, en otras circunstancias, chicas valientes, con carácter, que se deciden a plantar cara al crimen y luchar por descubrir la verdad. Chicas que cortan el aliento, atractivas, conscientes de su potencial sexual y que son descritas por Debry con sensualidad -“Rubia y bronceada, pequeña y tan femenina como un vaporoso negligé parisino” -, contundencia -“Según qué mujer, con pantalones resulta más mujer. Ella era de ésas.”- y, a veces, humor -“Era rubia natural y lo certifico”-.
Turismo sangriento
Hace 12 años
No hay comentarios:
Publicar un comentario